Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar

Orgullo y Prejuicio para dummies (4)

CAPÍTULOS 40 y 41, realmente no pasa nada.

CAPÍTULO 42 y 43

La hermana Bennet menor y más loca se va de viaje.

A la vez los Gardiner, tíos de Elizabeth, la invitan a darse una vuelta por el norte del país, pero se les complica la cosa y deciden ir solamente hasta Derbyshire. Elizabeth tiene sentimientos encontrados porque en Derbyshire queda la enorme finca y la enorme mansión de Darcy. Para colmo de males, sus tíos deciden ir justamente allí.

Ahora hagamos otro pequeueño paréntesis. Era costumbre de los dueños de varias propiedades, no estar todo el tiempo en una sola. Había quien solo iba a x casa una vez al año o menos. Por tanto, como era tan común que en estas enormes casas llenas de obras de arte y riquezas hubiera personal doméstico permanente (para que no roben y dar mantenimiento), uno podía llegarse y dar un pequeño tour. Siempre, claro, que la familia no estuviera presente. Sigo.

Averiguan que Darcy no está por la zona y deciden llegarse a ver la tan elogiada mansión. A nuestra prota, claro está, no le hace mucho happy, pero no tiene cómo justificar su renuencia y acaba yendo. Aquí es donde la cosa riza el rizo, porque desde que ve la finca interminable con todos los tipos de terrenos que uno pueda imaginar, los bosques, los picos, los arroyos, a la Elizabeth le empieza a dar la amsiedá. Ella que es tan andarina y él que tiene por dónde pasear. Luego, la mansión. Palacete con tropecientas habitaciones. Bofetón por la cara de belleza y buen gusto. A Elizabeth le entran sudores fríos y tembleques, y piensa lo que todos estamos pensando: «joer, yo pude ser la dueña y señora de to esto». Casi literal, está en el libro.

Ahí el ama de llaves les habla maravillas de lo buena gente, generoso, buen hermano y demás que es el Darcy, y ya lo de Elizabeth es taquicardia. El paro cardiaco llega pronto cuando salen al jardín y PERO DARCY QUEUÉ HACES AQUÍ!!!

Ahora cambien el POV e imagínense andar por su finca resolviendo sus asuntos y toparse de golpe con su crush que les rompió el corazón, y que definitivamente NO tenía que estar allí. Ahora ya saben cómo se sentía Darcy en Orgullo y Prejuicio para dummies,

CAPÍTULO 43 (según Darcy)

Ojos de Darcy: oie oie Cerebro, deja de consumir cosas raras.

Cerebro: yo estoy sobrio, que pasó?

Ojos: ah, sobrio? Entonces que hace la Elizabeth Bennet a dos pasos de nosotros?

Cerebro: ESPERA QUEUÉ??? Cargando ataque de pánico.

Boca: buenos días.

Cerebro: quién dijo eso? Con permiso de quién?

Corazón: ay no, así es como se siente el infarto?

Estómago: cerebro, tenemos gusanos? Porque algo raro se está moviendo aquí…

Rodillas: que-que-que p-p-p-asa, porque t-t-temblamos???

Ojos: que la Bennet está aquí.

Corazón: ª. Preparando murición.

Cerebro: ya cállense todos! Está elogiando la casa. Será descarada.

Corazón: trátala bien! Todos sabemos que no eres la razón por la que se va a enamorar de ti, inadaptao.

Cerebro: boca, porque le has preguntado lo mismo 4 veces?

En fin, que Darcy habla del clima con tremendo embullo pero se da cuenta de que está más desorientado que un murciélago sordo y decide irse a echarse un poco de agua y ponerse presentable. Elizabeth está cortadísima y quiere desaparecer del Sistema Solar lo antes posible, pero antes de que pueda huir, Darcy reaparece y se porta tan fino y lindo con los tíos y con ella que la deja en cortocircuito. Finalmente, acaba aceptando conocer a la hermanita que debe llegar pronto.

Si Darcy supiera la cantidad de veces que ha convencido a Elizabeth de decir que sí a cosas a las que tooodo su organismo quería decir que no, esta novela hubiera acabado hace varios capítulos jeje 😅

CAPÍTULO 44:

Elizabeth se va de Pemberley pensando que acaba de ver a un espécimen de Darcy en su hábitat natural, porque la verdad es que es otra persona cuando está en su casa con sus chancletas cómodas y rodeado de (poca) gente que le cae bien. Vamos, como la mitad de nosotros. Su sorpresa es mayúscula cuando en menos tiempo de lo que ella creía se le apareció, hermanita en ringla, para presentarlas.

La tal Georgiana Darcy era un amor de muchachita, con lo que hoy llamaríamos ansiedad social de mucho cuidado,

Tía Gardiner: oye, esposo, este man estará puesto pa Elizabeth?

Tío Gardiner: yo solo sé que no sé nada, pero parece un buen muchacho.

Tía Gardiner: Sí, está de lo más bonito el muchacho. Seriecito. Bien situado. Me cuadra, me cuadra.

También están ahí los Bingley, que se tienen que comer con papas a Elizabeth y su familia. Elizabeth se acostó esa noche pensando en Darcy. Intentaba averiguar exactamente que sentía por él.

La verdad es que desde la carta aquella ya no le caía mal, y le parecía muy bonito que se hubiera fijado en ella, pero no tenía claro si sentía algo más. Y la verdad, tampoco esperaba que él siguiera sintiendo algo, después del raspe mayúsculo aquel.

CAPÍTULOS 45 Y 46

Elizabeth está de lo más feliz e incluso se está llevando bien con Darcy y la hermanita, cuando recibe dos cartas de Jane, extremadamente terribles. Lydia, la hermanita menor y más loca, con sus 16 años de pura hormona se ha fugado con un soldado. Nada menos que con el asqueueroso corruptor de menores de Wickham. Todos comprenden que Wickham no planea casarse con Lydia, que no tiene dónde caerse muerta, pero tampoco saben cómo resolver el problema. Si Wickham no se casa con ella, su reputación y la de las otras hermanas va a ser un fanguero, y si antes ya no tenían mucho chance con los hombres, ahora era casi nulo. Tampoco tienen en la familia a nadie lo suficientemente imponente como para ponerle una pistola (real o figurada) y obligarlo a casarse. Es una situación sin esperanzas.

Elizabeth está absorbiendo toda esta información cuando llega nada menos que Darcy (joer con este tipo, tiene el don de ser inoportuno). Elizabeth está tan alterada que se lo cuenta todo. Yo opino que nuestra protagonista debería revisarse eso de siempre dejarse convencer por este hombre en específico, ya sea para bailar o para contarle sus cuitas. Porque luego, cuando Darcy se cerciora de que no le va a dar un tareco, simplemente se va. Y entonces Elizabeth cae en la cuenta de que no debió contárselo, porque ahora Darcy tiene razón: su familia SÍ es un desastre, y si ella le hubiera dicho que sí, él ahora sería parte de todo el escándalo. Oh, cuán feliz debe estar Darcy de haber librado! Es un momento muy triste para nuestra prota pues se da cuenta de que quizás, solo quizás, le había empezado a gustar el hombre. Y ella siempre había tenido una posición de ventaja… que acaba de perder.

Elizabeth se repone y le cuenta a los tíos, quienes deciden ir de inmediato a donde la familia Bennet para intentar ayudar.

En efecto, este es un capítulo oscuro.

Anuncio publicitario

Un comentario en “Orgullo y Prejuicio para dummies (4)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: