Lugar feliz (cuento)

¡Madre mía, llevo casi un mes sin actualizar el blog! Échenle la culpa a mi jefa. Pero bueno, entre manuales y actas (tan divertidos), les dejo mi colaboración en el VadeReto de marzo. Este cuento también va por el Día de la Poesía.

Era su lugar feliz. A pesar de su propia oscuridad, que desconfiaba de lo bello. ¿Cómo era que decía el poeta? ¿»Lo bello es el comienzo de lo terrible»? Sí, bueno: el poeta estaba claro. A pesar de ser un maldito cliché de películas de terror, series de terror, documentales de crímenes reales y thrillers de asesinos en serie. Ya lo veía: escritora solitaria que se va a cabaña solitaria en medio del más solitario de los bosques, a quitarse el omnipresente bloqueo creativo. Entonces le pasa X, Y o Z, natural, sobrenatural, antinatural, catastrofista o lo que sea, pero siempre malo. Sobrevive o no, en dependencia del ánimo del guionista. Sí, la cabaña en el bosque era un tremendo cliché, y su lugar feliz.

El bosque era un lugar complicado. Lo único que le faltaba para ser el clichés de los clichés era que lo sacaran en un capítulo de Aliens Ancestrales. Tenía círculos de hadas, árboles donde a ciertas horas se veía claramente algún fantasma ahorcado y claro, una historia diabólica. Había esta piedra, en el mismo centro, manchada con líquen rojizo. Hubo un AQUELARRE allí, cómo no, y leyendas de misas negras y sacrificios humanos. Se decía que el líquen rojo era por la sangre viejísima que rezumaba de la roca, oye para allá. En las noches de luna llena, el hombre lobo oficial se ponía a aullar que daba pena aquello. Probablemente despertaba con amigdalitis. El pobre. Pero de día era verde, silencioso, sereno.

La cabaña también tenía sus cosas. Olvidemos las goteras, esas están hasta en las mejores familias. Ahora, que las goteras de sangre… pero eso con un balde en el lugar adecuado, se resuelve. Lo verdaderamente molesto era el fantasma que no dejaba de joder. Todas las noches, a las tres de la mañana, venga a berrear y arrastrar cadenas. ¿Por qué siempre son cadenas? ¿Por qué no pueden arrastrar almohadones? También estaba esa historia del guardabosques loco que mató a toda su familia con un hacha y se colgó después. Siempre hay un guardabosques loco que mata a toda su familia etc. Probablemente era el fastama ahorcado del bosque. Sería mucha casualidad que no lo fuera.

Si le preguntaban porqué le gustaba tanto la cabaña en el bosque, no era capaz de responder. Se ponía tapones en los oídos cuando el fantasma empezaba las serenatas y el hombre lobo, sus aullidos. Alrededor de su cama siempre había un círculo de sal, alguna cabeza de ajo, un pentagrama en algún sitio y dos o tres amuletos similares. Si salía, se cuidaba de no atravesar los círculos de hadas, no mirar la luna sobre su hombro izquierdo, no pasar por debajo del ahorcado. La piedra roja la atraía, pero jamás la tocaba. Por si acaso, no llegaba al centro del bosque después del atardecer. A veces salían ruidos raros de allí, y la curiosidad mató al gato.

El punto es que era feliz allí, a pesar de todo. O debería decir «precisamente por todo». Lo bello es el comienzo de lo terrible…

Y viceversa.

(Imagen principal: modificada a partir de la ofrecida por David Mark en Pixabay. La otra, ni idea, la verdad)

16 comentarios sobre “Lugar feliz (cuento)

  1. Hola, María Jesús.
    Relato tenebroso, intrigante, pero bastante divertido.
    A veces, cuanto más miedo nos dan las cosas, más atracción parece hacernos sentir. Por eso tendrá tanta audiencia el telediario y los reality shows. 😅🤪
    A ese bosque solo le falta la bruja y el enano saltarín y porculero. Aunque de eso me encargo yo, creo. 🤷🏻‍♂️😝
    Ingenioso e imaginativo cuento que daría para bastantes relatos. Espero que te cunda la escritura, te aguanten las velas y sobrevivas a su publicación. 😂😂😂
    Felicidades y gracias por tu participación en el VadeReto del Acervo.
    un abrazo. 🤗😊👍🏻

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  2. Me ha encantado, una cabaña en el bosque del no aburrirse. No apto para los que quieren tranquilidad, soledad o alguna de esas cosas que se buscan en una cabaña solitaria.
    Un abrazo.

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  3. Y yo me pregunto: entre el bosque, la cabaña y toooodddoosss sus habitantes, ¿tuviste tiempo de sacarte el bloqueo creativo, o se te pasó del susto? Porque no le faltaba nada al escenario. Cliché entre los clichés. ¡Me gustó! ¡Como para aburrirse!
    Me deja más tranquila que hayas escrito tu aportación al Acervo. Eso quiere decir que sobreviviste a la pesadilla. Aunque leyendo el final, feliz a pesar de todo, o como bien dices: «feliz precisamente por todo.» No creo que tu cabaña te haya generado una pesadilla, Más bien, te/nos ha divertido mucho. Así que felicitaciones y un saludo.

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